Los Juegos Nacionales Evita para Adultos Mayores
Los Juegos Nacionales Evita para Adultos Mayores.
Una mirada crítica ante el reduccionismo deportivo.
por Lic. Laura Magistrello
Cuando
hablamos de vejez hacemos referencia a una etapa de la vida, la
conceptualización de un proceso socio-bio-psicológico enmarcada en las
posibilidades que una cultura ofrece para pensarla. La Organización
Mundial de la Salud considera la edad de 65 años como el límite inicial
de la vejez, mientras que la Organización de las Naciones Unidas rebaja
su comienzo a los 60 años de edad, edades que se traducen en variables
económicas ya que la forma de arribar a esa edad, las condiciones de
vida y las posibilidades en materia de disfrute, de reconcomiendo e
inclusión van a estar condicionadas por el contexto que actuara como
facilitador o limitador del despliegue de sus potencialidades.
El
deporte no está exento de estas miradas y posicionamientos, ya que el
mismo ocupa una función social que responden a un modelo de sociedad, a
intereses económicos y políticos, dando también lugar a fenómenos de
marginación y exclusión.
Voy
a tomar la definición de Ruiz Cazarol, (2008), la cual propone al
deporte como “una acción social desarrollada en un marco institucional,
con o sin presencia de público, en la que uno o varios actores
interaccionan mediante situaciones motrices codificadas de forma
competitiva, generando consecuencias tanto en los individuos como en la
estructura social”; Esta definición habla del deporte como replicador
de la realidad social, en donde no solo están los deportistas, sino una
multiplicidad de actores, como son los preparadores, entrenadores, el
público, los jueces , todos ellos avocados al despliegue de un
imaginario que permite entrever los matices de un sistema social,
económico y cultural que sostiene a los individuos y también los
suelta.
El edadismo y el deporte, en este caso en particular plasmado en los Juegos Nacionales Evita para adultos mayores, es un tema que me convoca por haber participado como jueza por varios años, cuando estos eran los torneos bonaerenses, actividad que me permitió preguntarme porque debía reducirse el criterio de actividad física y recreación a acciones estáticas o tan limitadas físicamente, haciendo de estos espacios competitivos lugares q emulaban los centros de adultos mayores, con actividades auto gestionadas, y en muchos casos sin entrenadores, facilitadores, referentes deportivos o profesores que ofrecieran otras posibilidades a esos cuerpos y… a esas psiquis. Entonces, ¿Cuál es el mensaje cristalizado por años de estos torneos?, los viejos como aquellos a los que hay q ofrecerles algo, algo que no moviliza necesidades institucionales a ser abordadas, espacios limitados y limitantes, sin apertura a la sociedad, a otros actores deportivos con quienes compartir experiencias y seguir vivenciando las actividades deportivas desde otras facetas pero con el mismo espíritu deportivo.
El
sistema económico y el deporte tiene algo en común, que el rendimiento
es igual a ganancia, donde en ambos los adultos mayores quedan al
margen,ya que las actividades propuestas no les requieren una
preparación y un objetivo superador, este slogan se trasmuta a
“distracción igual a ganancia”, donde el objetivo pasa a ser el ubicar a
las personas mayores en lugares y actividades donde no molesten,
dejando de lado la posibilidad de que estos espacios oficien como
estimuladores de mejores condiciones de vida, proyectos y metas,
confinando sus cuerpos a la resignación de ser llevados a “lo que hay”, y
no ofreciendo instancias superadoras donde vivenciar nuevas
experiencias.
Si
el deporte como competencia, clasificación y selección, contribuye a
perpetuar la jerarquía social, también propicia la exclusión. Estos
excluidos del sistema productivo, para los que el reconocimiento social
no llegan, también están presentes en el imaginario deportivo, ubicados a
los márgenes del mismo, en actividades no reconocidas como tales, solo
como espacios de distracción, contención y amontonamiento, cultura de
la mortificación que sostiene un sufrimiento sordo y ciego,
devolviéndole a la persona la imagen del adulto como reducido a un
cuerpo cansado y débil.
El
deporte está atravesado por los mismos estereotipos y prejuicios que
condicionan a las sociedades y constituye una problemática a visibilizar
y trabajar. La función social que debería desempeñar el deporte para
con las personas mayores se puede pensar a traes de la definición de
calidad de vida que propone la OMS como “percepción que un individuo
tiene de su lugar en la existencia, en el contexto de la cultura y del
sistema de valores en los que vive y en relación con sus expectativas,
sus normas, sus inquietudes”. Se trata de un concepto muy amplio que
aborda de manera integral al sujeto, salud física, su estado
psicológico, su nivel de independencia, sus relaciones vinculares, y
relaciones con el entorno.
Las actividades propuestas por estos
juegos para la categoría de adultos mayores son Tejo, Ajedrez, Newcom
(vóleibol modificado), Tenis de mesa y Sapo. consideradas según sus
principios rectores, como aquellas que buscan la integración, la
formación y el desarrollo deportivo. Siendo la lista propuestas para
los jóvenes; disciplinas deportivas de conjunto: Básquet 3x3, Básquet
5x5, Cestoball, Fútbol 11, Fútbol 7, Handball, Hockey, Natación
Artística, Rugby, Vóleibol y Vóleibol de Playa. Disciplinas
individuales: Acuatlón, Ajedrez, Atletismo, Bádminton, Boxeo, Canotaje,
Ciclismo, Ciclismo de Montaña, Esgrima, Gimnasia Artística, Gimnasia
Rítmica, Judo, Karate, Levantamiento Olímpico, Lucha Libre, Lucha
Grecorromana, Natación, Patín Artístico, Pelota Paleta, Taekwondo, Tenis
de Mesa y Tiro.
La diferencia en las propuestas habla por sí sola, las distinciones simbólicas binarias de las que nos habla Bourdieu, interiorizan un posicionamiento en relación a la figura del adulto mayor, sistematizando y naturalizando estos lugares, en donde no hay posibilidad de una visión superadora de la etapa vital que atraviesan, visibilizando este lugar como un lugar de expulsión, adueñándose de sus cuerpos y limitándolos a actividades pasivas que fomentan un imaginario que los perpetúan al margen del sistema.
Se
deberían propiciar política pública que apunten a una planificación en
valores de estos espacios de incumbencia nacionales de prácticas
deportivas, en búsqueda de una indagación profunda de las posibilidades
socio bio psicológicas de esta etapa vital, donde pueda generarse
movimientos potenciadores, reconocimientos de sus esquemas corporales,
desarrollos vinculares, y demás acciones propias del acto deportivo, y
no reducir estos espacios a un actividades cuyo despliegue económico
cristaliza el lugar del adulto mayor en centros donde la oferta es la
misma, sin generar la necesidad de ampliar las propuestas que se llevan
adelante en los municipios y espacios deportivos sociales púbicos y
privados. Es importante poder luz sobre estas prácticas, luchas por una
vejez proactiva.
No puedo dejar de escribir esto, pensando en mi faro, que es mi “abuela de la vida”, que, a sus 80 años, va a todos los campeonatos master de natación, pedalea los sábados con un grupo por la cuidad de La Plata y alrededores, hacer monaquismo y estudiar inglés e italiano, ella me muestra que vestirse sexy y no reducir sus actividades a lo que debería ser, es también honrar la vida.).
Necesario y hermoso seminario, gracias por la disposición a compartir tanto recorrido y conocimiento.
Bibliografía:
Ulloa, F. (1995). Cultura de la mortificación y proceso de manicomialización: una reactualización de las neurosis actuales. La clínica psicoanalítica, Historial de una práctica.
Fernández, J. M. F. (2005). La noción de violencia simbólica en la obra de Pierre Bourdieu: una aproximación crítica. Cuadernos de trabajo social, 18, 7-31.
Matus, C. (2007). Las ciencias y la política. Salud colectiva, 3, 81-91.
Sobre los Microedadismos.
Ley 27.360 de 2017. Por la cual se aprueba la Convención Interamericana sobre Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores. 31 de Mayo de 2017. Boletín Oficial N° 37.409.

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